Oratoria

La comunicación no verbal: Como crear una buena impresión? Antes de empezar a hablar, el público se habrá hecho una idea de nosotros por nuestro aspecto y por nuestros gestos. Si no somos el primer orador que interviene, cuando formamos parte de una mesa o panel, nuestro comportamiento influye en la atención que nos prestarán después. Cuando estamos escuchando a otros oradores, debemos mostrar atención a las demás personas que intervienen, demostrando interés, respeto y participación en el acto. La primera impresión se basa en mensajes visuales: apariencia, vestimenta, postura, movimiento y sonrisa. A través de su aspecto de a entender antes de la intervención que tiene confianza de si mismo y que controla la situación. Consejos generales a tener siempre en cuenta: Sonría mucho. Mire al público, no solo a un sitio. Mantenga contacto visual. Muestre energía en los gestos. El porte sereno, pero desenvuelto y cómodo. Emplee gestos moderados. No guarde las distancias con el público, acérquese a él siempre que pueda. No sea repetitivo y monótono. Muévase, no esté estancado.

Recuerde que la voz del orador es entusiasta y variada. Debe ser adecuado a aquello que se dice: alegre al narrar sucesos graciosos, grave al exponer conclusiones importantes. Cambiar el ritmo del habla es una manera poderosa de llamar la atención. No olvide que nada duerme mejor al público que una voz monótona.

La postura debe ser cómoda y relajada. En el atril se esta derecho, sin apoyarse, pudiendo inclinarse ligeramente hacia delante. El cambio de postura y el movimiento son muy eficaces para atraer la atención y destacar diferentes aspectos del mensaje. Gestos, como quitarse o ponerse los anteojos sirven para señalar contrastes y transiciones. Siempre que pueda elimine los obstáculos entre Ud. y el público. Hay que consultar lo menos posible las notas y apartarlas con suavidad y sin levantarlas. Son también barreras el atril, el podio o la tarima, el retroproyector o cualquier medio auxiliar que impide que el público nos vea parcial o totalmente. Acérquese al público y mézclese entre ellos si puede. Las transiciones o pasos de una parte a otra del discurso, de una conclusión a otra, se marcan con cambios de postura. El secreto es hacer lo contrario de lo que se estaba haciendo en ese momento, con la intención de atraer el interés de los presentes.

Las manos: evite especialmente ponerlas detrás del cuerpo, ponerlas “en jarra” sobre las caderas, cruzar los brazos, tapar la boca o la cara, meterlas en los bolsillos, aunque puede servir en ambientes informales.

Cómo convencer: Las mejores formas de crear credibilidad son: Sea un experto. Presentarse como “experto”. La imagen de experto se crea con detalles sutiles como la vestimenta, los datos biográficos que se ofrecen en la presentación, los títulos que poseemos, etc. Personalice el mensaje: Al poseer un buen conocimiento del público, podemos personalizar el mensaje y los materiales que vamos a emplear. Diríjase individualmente a cada asistente como si fuera la persona mas relevante con la que se ha encontrado ese día. Sea honesto y respetuoso: Se defiende aquello en lo que se cree. Muéstrese completamente convencido de su propio punto de vista. Evite la exageración. Esfuércese en agradar: Transmita vitalidad, optimismo y dinamismo. Su actitud será serena, sincera y valiente, nunca dubitativa. La falta de emoción y expresión puede provocar efectos negativos. Sea coherente: interna (argumentos que se refuerzan entre sí) y externa (datos que se presentan, la información y la experiencia previa). Recuerde que la constancia y la persistencia son también elementos de la coherencia externa. 

El mensaje es siempre positivo y constructivo., es claro y sencillo de entender y breve. Además debe ser atractivo. El mensaje eficaz requiere lenguaje vivo y variado, apelando a los sentidos y empleando imágenes y comparaciones adecuadas. La construcción del mensaje exige un conocimiento profundo de la situación, tema, etc. Es necesaria una gran preparación, además de una intensa y suficiente práctica previa.

Técnicas de exposición: Hay distintas maneras de exponer un discurso. 1) La lectura: Es muy difícil leer un texto y al mismo tiempo interesar al público. Al leer, se pierde el contacto ocular y se crea una barrera artificial y se crea una barrera artificial con el público. Si no hay mas remedio que leer, existe unas normas básicas: Un texto escrito no debe leerse tal y como está, especialmente si nosotros no lo hemos redactado. Siempre es necesario retocarlo, acortar las frases, cambiar signos de puntuación para señalar los descansos y variaciones en la entonación y, sobre todo, imaginar que uno lo está pronunciando. Añada expresiones suyas, e incluso coloquiales que, aún siendo impropias del lenguaje escrito, dan vida al texto. La introducción, la conclusión y las frases claves mas importantes, se memorizan y se dicen mirando al público. La comunicación no verbal, en forma de gestos, entonación y contacto ocular puede mejorar el texto leído hasta el punto de poder hacer olvidar de que se trata de una lectura. Prepare y practique la lectura todo lo que pueda. 2) Exposición con ayuda de notas: La forma ideal es el empleo de esquemas completos en forma de notas y fichas. Ellas contienen las partes esenciales del mensaje que se desea transmitir. Las notas evitan olvidos y disgregaciones. Muestran al público que ha habido previamente una preparación y preocupación. Indican que hay puntos que no deben ser olvidados y que no nos desviamos de lo esencial. La consulta de las notas se hace rápidamente y se utilizan pausas antes de “mirarlas”, sin perder el contacto ocular con el público. Después de la charla: Preguntas y respuestas. Esta parte, una mas de la intervención, debe prepararse como si fuera un elemento mas de la propia charla con tiempo suficiente: con el mismo cuidado e intensidad y con la debida práctica.

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Las charlas son discursos organizados.

El mensaje organizado se transmite y se capta mejor. Permite seguir con facilidad el discurso y recuperar el hilo del mismo si uno se distrae. Es mas fácil recordarlo con posterioridad.

DE ENTRADA TRES ELEMENTOS: 1. TITULO: Es muchas veces lo único que los asistentes saben acerca de la charla y lo único que puede atraerles o incitarles a acudir o no acudir al acto, describe el contenido, aclara, explica y suscita interés. Su objetivo será atraer el mayor número de personas interesadas en el tema o que puedan estarlo después de escucharle. El título está , por lo tanto, en función de los asistentes.  2. EL TEMA: nos dice clara e inequívocamente de qué va la charla, Un título genérico puede crear confusión y nadie sabe de qué se va a hablar, cuál es el tema. Deberá aclararse siempre para no confundir al público. Hay que esforzarse por una parte en ser precisos en la descripción del contenido y por otra en ser “creativos” para atraer al mayor número de personas interesadas. 3. EL OBJETIVO: Los objetivos generales son comunes a todas las charlas: siempre se busca interesar, persuadir, influir o mover a la acción. El objetivo específico es aquello que se quiere conseguir en términos del público. El mejor objetivo es el que se comparte con el público. Una buena forma de empezar es escribir: “Cuando concluya quiero que los asistentes…” (escriba el objetivo en los puntos suspensivos). El objetivo siempre es claro y concreto. Al principio y al final debemos dejar en claro cual es nuestro objetivo.

La estructura básica: Introducción, Cuerpo y Conclusión.

Introducción: Sirve para captar la atención del público, Solo se dispone de los primeros minutos. El comienzo debe ser fuerte, con poder e impacto para pasar rápidamente al cuerpo o núcleo. Las primeras palabras nos sirven también para relajarnos, aclarar y encontrar el tono de voz adecuado. Debe hacerse en los primeros instantes para ganar la voluntad del público e interesarlo. ¿Cómo interesar al público?: Ir directamente al grano. Proporcionar una visión panorámica de lo que se va a exponer. La idea es crear expectativas relativas sobre lo que viene. Si es posible, se puede agradecer la presencia de los asistentes. Hacer referencias al lugar o entorno del acto. Resumir experiencias que se comparten con los asistentes, eso crea un nexo y un sentimiento de solidaridad con el orador. Sonría, pero no cuente chistes al principio. La sonrisa relaja al público. Les hace pensar que no se aburrirán.  Evitar los inicios habituales: “Voy a hablarles de…(repetición del título). Para reforzar la introducción: Esperar a que se acallen los murmullos y atiendan. Realizar una pausa prolongada (de unos 10 segundos), y un reconocimiento visual de la sala.  Piense bien la primera frase. El principio de la intervención debe hacerse memorizado y practicado bien.

Cuerpo: Contiene los objetivos principales. Se construye alrededor de los objetivos. Evitar las frases muy hechas. Dos consejos prácticos: 1. Anticipar y avisar al público lo que se va a decir y de su importancia. Siga el viejo esquena: “Diga lo que va a decir, dígalo y diga lo que se acaba de decir”. La “repetición” es el arma mas utilizada en publicidad para persuadir e influir en la gente. 2. Puede señalar y remarcar los distintos puntos o mensajes del cuerpo ilustrándolos con buenos ejemplos que se graben en la mente de los asistentes. Los ejemplos propuestos por el público tienen siempre mas valor que los que propone el orador por su cuenta.

Conclusión: Es la parte que recordarán los oyentes. Debe ser, por tanto, memorable. La conclusión se relaciona con el objetivo general y siempre con los intereses del público. el final debe ser fuerte. Es el recuerdo que queda. Se prepara al público con una pausa y se eleva el tono de voz. Debe terminar pidiendo algo, invitarlo a la acción. Llegado el momento de la conclusión, no se leen ni se miran los papeles, por lo que se debe aprender de memoria el final, que se dice mirando al público. Consejos prácticos:   Resumir o recapitular los puntos principales o las ideas fundamentales.  Pedir algo, invitar a la acción proponiendo una secuencia de acciones. El mejor momento para terminar es cuando se ha creado una gran expectativa, y el público está animado y despierto. Sea dramático, emocional. Refiérase al futuro, a lo que cambiará en sus vidas y en las de los demás si hacen lo que se les pide. Haga una pregunta. Regale o distribuya un pequeño objeto, de poco valor pero que posea un contenido simbólico, relacionado con lo que se ha dicho.

La despedida: Evitar la despedida convencional, con un simple y tímido “gracias” o “muchas gracias”. Hay que ser original y creativo en la despedida y agradecimientos. Uno de los objetivos es ser memorable, que nos recuerden a nosotros y a nuestro mensaje. Cree siempre una imagen positiva.

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